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Un compresor puede llevar años funcionando sin averías importantes y, aun así, estar generando un coste energético mayor del necesario.
Es una situación bastante habitual en instalaciones industriales: el equipo funciona, la producción continúa y, por tanto, no parece existir un problema urgente.
Pero el hecho de que un compresor funcione correctamente no significa necesariamente que esté funcionando de forma eficiente.
Cuando una instalación deja de estar bien dimensionada
Las instalaciones industriales cambian.
Una fábrica puede aumentar o reducir su producción, incorporar nuevas máquinas, modificar horarios o ampliar su red de aire comprimido.
El problema aparece cuando el sistema de generación de aire no evoluciona al mismo ritmo.
Un compresor que estaba correctamente dimensionado hace diez años puede no ser la mejor solución para las necesidades actuales.
Cinco señales que conviene revisar
1. El compresor trabaja muchas horas a baja carga
Cuando el consumo real de la fábrica está muy por debajo de la capacidad del equipo, el funcionamiento puede ser poco eficiente.
2. Se trabaja con más presión de la necesaria
Mantener una presión superior a la que requiere el proceso puede incrementar el consumo energético sin aportar una ventaja real.
3. Existen fugas en la red
Una fuga pequeña puede parecer poco importante. El problema es que una instalación industrial puede tener varias y estar funcionando durante miles de horas al año.
4. El equipo tiene muchos años
La antigüedad por sí sola no significa que haya que sustituir un compresor. Pero sí puede ser una buena razón para revisar su consumo, rendimiento, mantenimiento y adecuación a las necesidades actuales.
5. La instalación ha crecido sin una revisión global
Añadir nuevos puntos de consumo o ampliar una red sin revisar la generación y distribución del aire puede acabar generando desequilibrios y pérdidas de eficiencia.
¿Hay que cambiar el compresor?
No necesariamente.
Antes de tomar una decisión conviene estudiar la instalación.
Puede que el problema esté en las fugas. Puede que sea necesario ajustar la presión. Puede que el equipo esté sobredimensionado. O puede que haya llegado el momento de sustituirlo por una solución más adecuada.
También puede ser interesante combinar diferentes medidas: optimización de la red, renovación de equipos, variadores de velocidad o recuperación de calor.
Renovar no siempre significa comprar
Cuando el análisis indica que es necesario sustituir un compresor, la compra no es la única posibilidad.
El renting de compresores industriales permite renovar equipos sin realizar una gran inversión inicial y puede incorporar el mantenimiento durante el periodo de contrato.
La elección entre compra y renting dependerá de la situación de cada empresa, de sus necesidades y de cómo quiera gestionar la inversión y los costes de la instalación.
Primero estudiar. Después decidir.
En CODEAM no partimos de un catálogo de equipos.
Partimos de la instalación.
Analizamos las necesidades de aire comprimido, el funcionamiento de los equipos, la red y el proceso productivo para determinar dónde puede estar el problema y qué solución tiene sentido.
Porque un compresor que funciona no siempre es un compresor que funciona bien.
Y la diferencia puede estar en la factura energética de todo un año.
¿Quieres saber cómo está funcionando tu instalación?
Si tus compresores tienen años, tus necesidades de producción han cambiado o simplemente quieres saber si tu instalación puede ser más eficiente, en CODEAM podemos estudiarla.
No vendemos equipos. Diseñamos soluciones.
Puedes ver el video en nuestras redes sociales:
CODEAM
Generando industrias eficientes